Letras tu revista literaria

miércoles, 29 de julio de 2015

Puede que sea sábado y una ola de calor nos amenace con achicharrarnos a todos

 Por Alvaeno Alvaeno
Las Piedras, Uruguya, 25 de julio de 2015

Puede que sea sábado y estamos, obviamente, sumergidos en el verano, donde priman, por desgracia para los que ansiamos conversaciones más transcendentales, priman, digo, las conversaciones triviales sobre el calor que hace aquí o allí; es verano, normal que haga calor, más en un lugar que otro. Pero como si la gente hubiera sido sometida a una lobotomía solo habla, la gente, del tiempo, dejando a un lado conversaciones más interesantes, y a modo de telediario las conversaciones, van el mismo orden que las noticias que hasta la saciedad nos ponen en la tele, sobre todo las de las "olas de calor".
Y ¿qué opináis sobre la nueva ley de que serán multados los clientes de las prostitutas? ¿No sería mejor legislar esa profesión como en Holanda, y que se deje de mover tanto dinero negro con la prostitución?
Eso sí, no serán igualmente tratados unos clientes que otros, por supuesto escaparán a esta ley todos aquellos que acuden a esas mansiones de alto standing donde se practica la prostitución, pero de lujo. Caerán en la persecución y en la multa los pobres infelices que acudan a las miles de mujeres que ejercen la prostitución en polígonos, calles, etc.
Conozco ciudades en las que se persigue el top-manta, mientras que la policía corretea a cientos de africanos que intentan buscarse la vida, siendo explotados por un rico empresario (de los que van a los prostíbulos de lujo), decenas de africanas y no africanas ofrecen felaciones a diez euros, en pleno centro de las ciudades, donde un montón de "giris" borrachos, no solo pierden la calma con la cocaína, sino que además pagan esos ínfimos diez euros para que una pobre prostituta (explotada del mismo modo, por el empresario que he citado antes), le haga una mamada bajo los soportales de algún centro comercial, en un portal o en cualquier rincón donde la penumbra les deje fuera del alcance de la mirada de la policía, que cual ogro persigue a esa "caterva" de desdichados, que vemos en todas las ciudades de este país de pacotilla, donde los más idiotas defienden, no solo a la derechona, sino al rey soberano, ladrones de guante blanco que se ríen de todos nosotros con tal desparpajo y descaro mientras nos sumen en la miseria, y en la precariedad robándonos nuestros recursos.

Es sábado, sí, pero podría ser viernes, o lunes, qué más da, sí, y hace calor, sí, y estamos en alerta amarilla, o naranja y cual micos amaestrados seguimos hablando del tiempo como si a nuestras mentes se les hubiera practicado la Ablación total o parcial de los lóbulos frontales del cerebro.

martes, 30 de junio de 2015

La verdad es a la realidad actual un atentado, un acto de terrorismo


Por Alvaeno



Instaurados en la nueva dictadura del poder económico del mundo encabezado por el FMI, y en Europa por el BCE, además del citado en primer lugar, y sometidos a sus dictados, no nos queda más remedio que retomar a Thoreau, y ser desobedientes civiles porque: “el gobierno no debe tener más poder que el que los ciudadanos estén dispuestos a concederle, y en el caso de que no sea así hay que pedir la abolición de todo gobierno que atente contra el bien común, o lo que es lo mismo, ponga en riesgo el bienestar y la vida de los ciudadanos”.  

Tomo prestada la frase que nos indica cómo ser desobedientes y porqué: “Un gesto de “desobediencia civil”, de quiebra consciente de la legalidad, de insumisión, de rechazo público, pacífico y notorio contra un Decreto-Ley que no puede obligar, por su ilegalidad. Ante un Gobierno controlado por los especuladores, capaz de responder con armas a las discrepancias con trabajadores desarmados, cabe la desobediencia civil de quienes promueven una sociedad solidaria contra las leyes y normas que combaten la crisis empobreciendo a la población y disminuyendo su salud, y su calidad de vida”.
Hace tiempo escribía sobre los nuevos métodos de guerra establecidos por las grandes corporaciones, y decía que ahora la guerra ya no se realiza como antes, sobre todo en occidente, otra cosa son las guerras creadas por occidente en parte de territorios orientales, que siguen, por decirlo de algún modo, siendo “guerras clásicas”, que se libran con armas, fabricadas éstas por el mismo occidente que defiende conceptos como la paz, y la democracia, cuando en el fondo atenta contra esa paz y esa democracia.
Son tiempos en los que la lucha debe librarse de manera que al pueblo (que desconoce su poder, por propia ignorancia y desidia), se le informe, y se le haga ver la fuerza de ese poder que posee cuando se agrupa y lucha en pos de un mundo mejor, y ante leyes injustas (véase ley mordaza en España), hay que rebelarse de forma pacífica y no aceptarlas.

También hace tiempo escribí un pequeño manifiesto en el que apuntaba ciertas acciones que cada ciudadano y ciudadana puede llevar a cabo para “destruir”, llevando a cabo acciones pacíficas, el sistema establecido por esas grandes corporaciones que maniatan a la política, a la justicia, a todo organismo público y al pueblo con el fin de conseguir sus objetivos: “el sometimiento de todos los ciudadanos y ciudadanas para enriquecer a sus accionistas”.

No cabe duda, que tanto el FMI como el BCE, y los gobiernos, o una parte de ellos, en Europa, están llevando una guerra encubierta contra los más desfavorecidos, las clases obreras, a las que pretenden sumir en un estado de precariedad inadmisible en estos tiempos, por tanto, es el deber de todos responder a estos atentados (véase terrorismo de Estado), y combatir en esta nueva forma de guerra, con nuevas formas de rebeldía, haciendo que cada ciudadano, y ciudadana, desobedezca civilmente ante la injusticia.
Retomo aquel manifiesto y lo trascribo en este artículo para aportar mi granito de arena, y que conste que yo ya he puesto en práctica algunos puntos del mismo.
Vengo haciendo un estudio sobre la reacción que el poder tiene ante estos actos, y siempre intenta prohibirlos. Por eso yo abogo por un cambio en el pensamiento y en la cuestión de manifestarse. Si como derecho éste se nos prohíbe estamos en la obligación de buscar otras formas de mostrar nuestra indignación, sin que ellos puedan interceder con sus legajos y permisos. La única forma en estos tiempos de hacer revolución es hacerlo silenciosamente, esto quiere decir que tenemos que dejar de participar en el engranaje que mueve el capitalismo y a esta sociedad consumista. Para ello debemos de comenzar a crear una sociedad paralela, agrupándonos en asociaciones, comunas, creando una red de acciones para acabar con el capital: Tenemos que dejar de alimentarlo.

Esto es:

NO CONTRIBUIR CON LOS BANCOS (sacando el dinero si se tiene en ellos, no pagando los préstamos...)
NO IR AL TRABAJO
NO LLEVAR A NUESTROS HIJOS A LAS ESCUELAS.
NO IR A LAS UNIVERSIDADES.
NO USAR COHES.
NO CONSUMIR EN LOS GRANDES CENTROS COMERCIALES.
¡LLAMO A LA DESOBEDIENCIA CIVIL COMO ÚNICO MODO DE CAMBIAR EL MUNDO, ENTRE TODOS PODREMOS HACERLO!

La Desobediencia Civil y un cambio en el pensamiento en la sociedad pueden transformar el mundo. No se trata de volver a la prosperidad, craso error.
¿Qué ocurriría si cogemos lo mejor del hedonismo y del utilitarismo y con esto construimos un mundo justo?
Si conocemos las razones del fracaso económico, ¿por qué no dejamos de basar nuestras vidas en este factor?
Entender el mundo y la vida de los hombres en él desde otra perspectiva no destructiva y en equilibrio con las fuerzas de la naturaleza...
Hemos fracasado en el aspecto material, no fracasemos en el humano.

lunes, 20 de abril de 2015

Sobre la desesperación y sus consecuencias

Por Peter Magnus

La desesperación, la mayoría de las veces nos puede llevar a tomar decisiones equivocadas, pero ¿qué es una decisión equivocada?, ¿cómo podemos diferenciar un camino de otro?

Es muy común en este tiempo de "modernidad enloquecida", leer noticias sobre personas que ante una situación límite (desahucios, paro, exclusión laboral y social), toman el camino del suicidio. Esta situación en la que una persona se ve envuelta (con toda probabilidad), por causas ajenas a su voluntad, no la toma el Estado como una consecuencia directa de sus programas políticos de ajustes y de destrucción de la sociedad y del bienestar social, esto no se ve como un problema social, sino como un problema personal. Cuando es más que evidente que el problema no es personal, sino social.

Un país que es gobernado por unos políticos inescrupulosos, y corruptos que no tienen en cuenta el bien social, y anteponen a éste el bien personal y económico propios de sus agendas o de sus hojas de ruta, no es un país sano, sino enfermo, y una sociedad que permite que esto ocurra sin poner medios para atajarlo es una sociedad individualista y egoísta, una sociedad enferma que no hace nada cuando el vecino cae en la desesperación y la única salida que ve es la del suicidio (una mujer, un hombre, en definitiva, un ser humano desesperado), en una sociedad así, tanto los gobernantes, como los mismos ciudadanos, son los que ponen la soga al cuello de esos seres que en su desesperación no ven otra salida posible, entre otras cosas porque ni el Estado, ni sus conciudadanos le brindan ayuda.

Por tanto, tanto el primero como los segundos son cómplices de estos suicidios, por lo que deberíamos de dejar de usar la palabra suicidio, y deberíamos utilizar la palabra crimen, porque en realidad lo que se está produciendo es un crimen, un crimen de lesa humanidad al negar ayuda a esos desesperados, que no son otra cosa que la consecuencia de políticas abusivas, de actitudes egoístas, y decir que la desesperación puede llevarnos a acabar con la vida, es un tanto trivial, la desesperación de una mujer o un hombre, en una sociedad moderna, en una sociedad mercantilista, donde el dinero está por encima del interés humano, es la consecuencia, repito, de un sistema criminal y corrupto.

Por tanto, ¿cómo podemos argumentar sobre ella, y sus consecuencias sin que nos tiemble la voz al hacer comentarios carentes de solidaridad, ni la mano al firmar nuestra propia sentencia de muerte?



martes, 27 de enero de 2015

Supervivientes

Por Alvaeno Alvaeno



El capitalismo imperante en el mundo nos ha convertido en supervivientes, nos ha arrojado al abismo robándonos nuestros derechos más elementales: derecho a una vivienda digna, derecho a un empleo digno, derecho a una enseñanza libre, derecho a una sanidad pública, derecho a un transporte público, etc., etc., etc.

Creemos que no nos tocará, que los derechos y privilegios los pierden otros, que a nosotros no nos afectará esta guerra, porque hay que llamar guerra a los planes que el sistema capitalista tiene para la humanidad, es una guerra no declarada, podemos decir que es otro tipo de guerra, que es una guerra posmoderna, podríamos definirla como la NEOGUERRA, una forma nueva de conquistar países, de doblegar voluntades, de sumir a la población mundial en la miseria condenándola a la esclavitud.

De diez personas que conozco en mi entorno, siete están en situación de pobreza, al filo de la exclusión social y laboral, no tienen empleo, ni ayudas sociales y sobreviven con ayudas de familiares o algunos casos de amigos. Pero la realidad es mucho más dura de lo que aparenta ser, entre otras cosas, porque en el caso de los españoles, nuestro orgullo nos impide, en muchos casos, reconocer que lo estamos pasando verdaderamente mal, y si a esto le sumamos que vivimos en una sociedad de la apariencia, de la falso, de lo material, tenemos un realidad ante nosotros totalmente falsa, y tras ella una realidad atroz.

Muy pocos se atreven a reconocer que lo están pasando mal, muy mal, verdaderamente mal, y muchos se consuelan pensando en que todo mejorará en el futuro. Pero el presente se nos escapa y se nos embarga ese futuro con promesas que jamás se cumplirán, y que obedecen a los mandatos de los Mercados financieros, que nos quieren a todos atados de pies y manos, para manejarnos a su antojo con el único fin de que sigamos engordando sus arcas a costa de nuestra sangre, de nuestra vida.

En Grecia, gana las elecciones la izquierda, y ¿qué hace esa izquierda sin que se les caiga la cara de vergüenza?: pactar con un partido conservador de derechas, ¿esto es lógico?, no, esto es más de lo mismo, esto es un teatro orquestado desde arriba, la troika, y su adalid, EE.UU. que está detrás de todo este movimiento geopolítico, está conquistando, no solo Europa, sino el mundo, y no les importa el precio que hayan de pagar los ciudadanos. En Grecia, este pacto de izquierda con la derecha no va a beneficiar al pueblo, sino a los que han invertido para hundir, precisamente, al pueblo.

En España, más de lo mismo, podemos citar casos de malversación de fondos, prevaricación, y robo a manos llenas por parte de los políticos de turno y ¿qué ocurre en realidad?, nada, el dinero desaparece, los que “supuestamente” se lo han llevado no están ni cuarenta días en prisión, y todo sigue igual, nos alimentan con mendrugos de pan, y tienen la canallesca osadía de hacernos creer que nosotros somos los responsables de toda esta crisis y que debemos esforzarnos más para salir de ella: Mentira tras mentira montan sus mafias, se defienden unos a otros, se tapan, se escurren, y si a alguna persona, fiscal, juez o cualquier otra, se le ocurre denunciar o investigar, se le diagnostica (al modo más mafioso que existe), el suicidio.

Supervivientes somos, porque los de arriba así lo han decidido, y la NEOGUERRA ha de librarse según sus reglas, y seremos nosotros los supervivientes los que debemos batallar para conseguir destruir el núcleo, para llegar hasta el bunker de sus generales: los grandes banqueros del mundo y destruirlos, hundirlos, acabar con ellos. ¿Y cómo podemos llegar hasta sus inexpugnables búnkeres, si ellos tienen la policía, tienen las armas, tienen los ejércitos, tienen todo lo que se necesita para acabar con el pueblo? La respuesta es muy obvia, pero darla a conocer aquí no es lógico, porque los supervivientes que se levanten para librar la gran batalla en esta NEOGUERRA, no pueden, ni deben dar pistas al enemigo: Mercados financieros, Industrias armamentísticas, Bancos, Industrias farmacéuticas, y por último, a políticos y sus filibusteros.




UNA VEZ DECLARADA LA NEOGUERRA, LOS PUEBLOS HAN DE SER NEOGUERREROS.

El Diario de Alvaeno

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