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viernes, 2 de agosto de 2013

En los infiernos


La lentitud del magma

Pedro Luis Ibáñez Lérida*


"La muerte de cualquier hombre me disminuye porqueestoy ligado a la humanidad;
por consiguiente nunca
hagas preguntar por quien doblan las campanas:doblan por ti".
John Donne

                        Acabo de finalizar la lectura de la reciente obra de Diego Vaya, Medea en los infiernos. El texto es un intenso, reflexivo e introspectivo soliloquio que nos refresca de tanta literatura de papel mojado que sobreabunda en el atrafagado mundo literario. El poeta y novelista sevillano no deja lugar a la más mínima duda, sobre el componente que incide en la conciencia de la profesora de música, que toma como interlocutora a raíz de ciertas circunstancias personales, para desarrollar un compasivo alegato existencialista. Una estructura narrativa sólida, dentro de su complejidad,  y la determinante y arriesgada pretensión asertiva –saldada con acierto, pulcritud e inmersión psicológica- de colocarnos frente a nosotros mismos, contagiará al lector de un goce insatisfecho. Consecuentemente por el deseo que deja pendiente de continuar desentrañando las vísceras de la incierta vivencia, el sentido trágico de la salvación o el miedo y esa constante espera de inconclusa llegada que todos ansiamos, sin excepción.
                       
  Las manos esposadas. La dureza de un gesto artificial que desentraña la dimensión más terrible. Aquella que nos empuja a los infiernos. Un delirio atormentado hecho suceso periodístico para inundarnos de una extraña melancolía y repulsiva expectación: Erwartung. Como lo definiría el autor de esta novela, “Unas gaviotas pasaron cerca de ella, trazando en el aire un círculo de chillidos en el que resonó claramente una palabra: Erwartung”. El dolor apunta como un francotirador, al lado más vulnerable. El chasquido y la penetración del proyectil avalan la destreza y fineza de su encomienda. Los muertos suman desgracias y soledad. Una soledad infinita. Y gravitando sobre ella la conciencia de un solo hombre asentada en el escarnio: “Es más fácil convivir con el sufrimiento ajeno que con la conciencia de la propia fragilidad, que no es sino la parte del alma que al ver cómo la desdicha se ceba con otro, esconde la cabeza y sueña que la invulnerabilidad del presente será eterna”, señala el vate hispalense, autor de la bella y penetrante obra poética, El libro del viento. La ligereza de ciertas declaraciones públicas y difusión de ciertas imágenes, contrasta con el estado de desamparo y convulsión que produjo el accidente. Aquel hombre prefirió morir. Despertar de la pesadilla y sumirse en la duermevela, mientras aproxima sus rodillas al pecho y se abraza a sí mismo, en esa postura fetal, para nacer de nuevo.
                        
   Hanna Arendt, la filósofa alemana y judía, actualizada  por la película del mismo título cuya directora es Margarethe von Trotta, afirmaba que la falta de pensamiento y reflexión equivalía a la pura banalidad. Cuestión no menos importante en cuanto a lo que sucede en esa común complacencia por el dislate tomado como normalidad. El escritor mejicano Yuri Herrera, autor de la obra La transmigración de los cuerpos, reflexiona en ese sentido pero conceptuando la innegable evidencia de lo que es palpable. La verdad o la realidad, qué opción tomamos cuando una se desdice de la otra y viceversa: “En estos días siempre estamos caminando junto a un cuerpo tirado en la calle. Ya es no es posible hacer como que no lo vemos. A pesar de que hoy contamos con más información que nunca, nos comportamos como si no supiéramos nada. No creo que podamos ya fingir que no sabemos las cosas terribles que pasan al otro lado del mundo o en nuestra propia ciudad, de las que antes no nos enterábamos”.
Pero, ¿qué es enterarse de lo que pasa? Si centramos nuestra atención en los medios de comunicación podemos llegar a la misma conclusión que el profesor universitario de la Facultad de Comunicación de Sevilla, Antonio López Hidalgo, autor de la obra La columna. Periodismo y literatura en un género plural, “... interesa que los medios estén controlados, y ese control lleva a la precariedad de los periodistas que es la mejor forma de coartar la libertad de expresión”. Los hechos, sin embargo, son tozudos, y su naturaleza eventual y discrecional los hace regurgitar con apremio y oportunidad. Otro aspecto es el tratamiento, o sea el distanciamiento, equiparación o afinidad, en mayor o menor medida, entre hecho, información y opinión. Otros infiernos parecen no disminuir sus llamas cuando al altísimo desempleo le persigue un aumento considerable de la siniestralidad laboral. Entre los meses de enero y abril, 154 personas murieron en sus puestos de trabajo. En este contexto de liquidación social, rezuma el fracaso del FROB –Fondo  de Reestructuración Ordenada Bancaria-, que ha sumado la pérdida de 36.000 millones de euros de los 52.000 que destinaron a diversas entidades financieras, en esa operación que se vino en llamar nacionalización. Parecemos haber sucumbido al Síndrome de Estocolmo en los infiernos que nos son habituales, cotidianos, dramáticamente normales.

*Pedro Luis Ibáñez Lérida, poeta, articulista, coeditor de Ediciones En Huida. Contacto: pedrolerida@gmail.com 
 Patrocinado por 
LetrasTRL N.º 60-julio-2013 

lunes, 6 de mayo de 2013

La murga de los currelantes



La lentitud del magma

Pedro Luis Ibáñez Lérida*


"La muerte de cualquier hombre me disminuye porque

estoy ligado a la humanidad; por consiguiente nunca

hagas preguntar por quien doblan las campanas:

doblan por ti".

John Donne



                                   Resuenan aún en mis oídos los gritos de los manifestantes. La mañana del pasado miércoles abría una nueva jornada de reivindicación. La simbología que encierra la fecha del 1 de mayo continúa resistiéndose a la regresión ideológica. A pesar que las tesis sindicalistan no logran aglutinar el impetú que detentaron en otras etapas sociales e históricas. Siempre existen razones y circunstancias que, al margen de actitudes gregarias y simplistas de las organizaciones de los trabajadores, tienen como referencia la memoria de esta fecha. Pancartas, anagramas, consignas, soflamas constituyen una mescolanza de difícil digestión. Sobre todo cuando parecen atender  más a consolidar su nivel de influencia social que a la propia acción que requeriría hacer frente al dislate cuantificable en 6.202.700 desempleados. Los sindicatos deben ser el contrapeso de las impúdicas relaciones laborales que ha configurado la última reforma laboral y su saldo de despidos con una equivalencia mercantil de 20 días por año de trabajo. La regresión ideológica de la que hablaba es observable en la desarticulación de la izquierda y su manido fondo socialdemócrata. Ya no es posible acordar, como en el caso de la sociedad del bienestar, variables que delimiten espacios ajenos a la coyuntura económica y consoliden derechos sociales. La desregulación ha convertido en un zoco aquellos ámbitos de discusión y principios reglados. Los estados europeos han dejado de ser garantes de la libertad y los derechos. La oligarquía de los mercados se superpone para liquidarlos y, con ellos, la dignidad de los trabajadores. Los mártires de Chicago -cuatro de ellos inmigrantes alemanes- que fueron ahorcados por reivindicar ocho horas de jornada laboral resucitan en sucesos como el ocurrido en una empresa textil en Bangladesh. Curiosamente este país tiene en Europa el primer mercado de ropa al que exporta. Los 29 euros de salario son el alto precio de la vida. La corresponsabilidad de las sociedades occidentales se halla en la globalización de los derechos humanos. Pero, ¿cómo exigirlos cuando esos mismos estados arrojan a la calle a miles de ciudadanos...?

                                   La sangría de la siniestralidad se ha intensificado. Durante los dos primeros meses del año 2013 se han producido 102 muertes. Las causas profundizan en la precariedad laboral y el sometimiento a un sistema que banaliza y devalúa el trabajo hasta el menosprecio mortal. En el año 2007, el director cinematográfico Ken Loach dirigió Un mundo libre. La utilización de trabajadores inmigrantes son el valor de cambio con el que la protagonista pretende cambiar su suerte. Tras sufrir acoso sexual y ser despedida, concibe la idea de crear y gestionar ilegalmente su propia empresa de trabajo temporal en Londres. La pérdida de escrúpulos se justifica con la necesidad de no renunciar a otra vida con más posibilidades. El fin justifica los medios. Y ese efin no es otro que considerar al otro como mera pieza de recambio. Alguién sustituible que no tiene derecho. Y que sólo debe dedicarse a bajar la cabeza y trabajar. El personaje principal pasa de ser maltratada a maltratar.

                                   La deuda pública del gobierno español asciende a 883.777 millones de euros. Una parte de los 11,01 billones de euros de los 27 países que integran la UE -Unión Europea-. Estos mismos países han destinado 380.255 millones de euros a pagar los intereses a los bancos privados. Lo que significa el 2,9 por ciento del PIB -Producto interior bruto- del conjunto y el 3 por ciento en el caso de España. Es un círculo vicioso que se concentra en una permanente petición de préstamos para poder abonar los intereses que generan éstos. Entre 1995 y 2012, los 17 países de la eurozona han gastado 4,77 billones de euros de intereses. Cuando se pone en cuestión que los costes en educación , sanidad o dependencia debe verse menguados para contrarrestar nuestra falta de solvencia, resulta una falacia. Los datos hablan por sí solos. Los bancos son los depositarios de la máxima confianza e ingresos económicos, a costa de la dramática reducción de servicios sociales y públicos que se demonizan. En esta atmósfera de sisa y hurto, la desorbitada pensión del financiero Alfredo Sáenz, que alcanza los 85,7 millones de euros, confirma el mayor de los apremios, la confiscación de lo que siendo de naturaleza privada, se nutre de lo público. Es decir de los esforzados ciudadanos que con  apretaduras financian los intereses de adeudos inextinguibles.

                                   La voz de Carlos Cano, adusta, severa y trémula. Con ese son tan personalizado, en la gravedad de su acento granadino, nos legó, en el año 1977, una canción intemporal, La murga de los currelantes. En la tarea de personalizar las acciones del pueblo ante la sarta de injusticias, "¡Maroto! siembra la tierra que no es un coto / ¡Falote! que ya'sta bien de chupar del bote / ¡Ramón! hay q'acabar con tanto bribón",  hacia un desiderativo recorrido sobre la estructura social y las bases de la misma, "s'acabe el paro y haiga trabajo escuela gratis, / medicina y hospital pan y alegría nunca nos falten. / Que güervan pronto los emigrantes haiga cultura / y prosperiá". Advirtiendo de los manejos y la bipolaridad de la política, "y trota los camuflajes las serpientes con traje de santurrón". Transcurridos 36 años desde su grabación, su estribillo sigue poseyendo  la  íntegra actuación de los que no se arredran. En la acción está la esperanza, y es hora de aplicarla:  "¡Manué! ¿con el cacíque qué vas a hacer? / pos le vamos a dar con el tran tracatrán pico pala -ichimpón!- / y a currelar parabán parabán parabán pan pá".                     

*Pedro Luis Ibáñez Lérida, poeta, articulista, coeditor de Ediciones En Huida. Contacto: pedrolerida@gmail.com


 



jueves, 2 de agosto de 2012

Las bicicletas son para todo el año


La lentitud del magma

Por Pedro Luis Ibáñez Lérida*




                        El futuro del trazado de ciudades y poblaciones no puede desentenderse del uso de una las máquinas más excepcionales que ha creado el ser humano. Su aceptación popular y la personalidad medioambiental que le ha caracterizado desde su invención, ha supuesto una sorda revolución en los trayectos cotidianos de medio recorrido. Teniendo especial relevancia en los desplazamientos dentro de las zonas urbanas. La reducción de los plazos de transporte, el nulo impacto medioambiental, la contribución en el uso de energías alternativas frente al coste de las convencionales, el disfrute lúdico y ocioso, han convertido a la bicicleta en un verdadero icono del siglo XXI.

                        La vulnerabilidad de la bicicleta con respecto a los medios de transporte motorizados es evidente. La obligatoriedad del casco para los ciclistas en carretera, pretendía minimizar los efectos de un accidente. La introducción de este elemento de seguridad pasiva en vías interurbanas se produjo en el año 2003. Los argumentos que impulsaron esta decisión se orientaban a prevenir la integridad en atención a los riesgos de circulación por estas vías. Los datos de la Dirección General de Tráfico en el decenio 2000-2010 confirman que el promedio de ciclistas fallecidos por accidente en carretera, se encuentran entre 78 y 43. Por el contrario, en el mismo periodo, el número de fallecidos en vías urbanas varió entre 23 y 11. La adopción de esta medida no ha supuesto por sí misma ninguna disminución significativa, salvo a partir del periodo 2007-2008 en el que se estableció el carné de conducir por puntos.

                        Quizás pudiéramos pensar que todo lo que se utilice para preservar la seguridad personal es eficaz por el mismo uso. Pero no es así. La comparación entre medios de locomoción es un craso error. En el caso de las bicicletas suele ser equiparada a la motocicleta. Mientras que una esta condicionada por la fuerza muscular, la otra lo es por un motor de explosión. Y si la velocidad de aquélla alcanza como máximo 20 Km/h en vías urbanas, siendo la media de 15 Km/h, la de ésta ronda los 100 Km/h.
                        Hace escasas fechas el ministro del Interior manifestó su intención de extender el uso del casco con carácter obligatorio en las vías urbanas. La estadística señalaba que el nivel de accidentabilidad con resultado de muerte había disminuido en este tipo de vías. En estos últimos años el número de usuarios de la bicicleta ha aumentado considerablemente. No sólo porque ciudades como Barcelona, Sevilla, Zaragoza y San Sebastián, entre otras muchas, hayan creado un viario ciclista dentro del cinturón urbano que, en algunos casos, prosiguen su trazado paralelo a las vías interurbanas. También porque los ciudadanos han comprobado las ventajas que proporciona disfrutarla desde el punto de vista de la salud, la eficacia, la economía y la ecología.

                        En países europeos como Alemania, Holanda, Dinamarca, Suecia, cuya tradición cultural es de apego a la bicicleta y con los de mayor número de usuarios, no existe la obligatoriedad del casco. El planteamiento recurre a este índice. A mayor número de ciclistas mayor es el respeto de los conductores de otros vehículos que cohabitan en el espacio común. Su visibilidad se acrecienta y logra cuajar la seguridad que quieren suplir en nuestro país con el uso del caso. La idiosincrasia y filosofía de la bicicleta requiere que se vea complementada con políticas de incentivación y consideración de la bicicleta como medio de transporte singular y accesible, a través de programas que potencien la habitualidad y compensación de su uso sin necesidad de casco. Así como la compatibilidad con otros transportes colectivos, favoreciendo una conexión intermodal en trenes, autobuses, metro, tranvía.

                        Las disposiciones irreflexivas producen el efecto contrario para el que fueron desarrolladas. Sobre todo cuando para ello no se tienen en cuenta la participación de las entidades sociales en las que verdaderamente se hallan la vertebración e implantación de las medidas. Así como en las experiencias de otras sociedades y la trayectoria seguida. Tal exigencia sólo demuestra una ignorancia supina que influirá notablemente en su consolidación social. La carencia de un proyecto nacional de la bicicleta, centrado en su fomento y potenciación a través de una legislación adecuada, influye en el desigual avance de sus prestaciones sociales y mediambientales, según en que zonas geográficas se aliente su su uso. Las bicicletas son para todo el año y si es en la ciudad, sin casco.

Pedro Luis Ibáñez Lérida, poeta, articulista, coeditor de Ediciones En Huida. 
Contacto: pedrolerida@gmail.com

El Diario de Alvaeno

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