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domingo, 3 de marzo de 2013

Titubeo mendaz




La lentitud del magma


Pedro Luis Ibáñez Lérida*


"La muerte de cualquier hombre me disminuye porque
estoy ligado a la humanidad; por consiguiente nunca
hagas preguntar por quien doblan las campanas:
doblan por ti".

John Donne



                                   Si la palabra explícita se asentara en los principios de la transparencia no serian necesarios dilatados parlamentos. La suma de hechos es la cuenta de débitos que contienen aquéllas. Decía el poeta cubano José Martí: "El mejor dicho es el hecho". Pues bien, los hechos cantan y cuentan por sí solos. La política actual se resume en gestos. El dedo corazón que se alza provocador y despectivo, el titubeo mendaz que se arruga en la comisura de los labios y la omisión voluntaria de nombres para ningunear la contumaz realidad.

                                   No hay disimulo. Alzar el dedo y designar la altura de todo un proceso donde la arrogancia es fruto de la falta de escrúpulos. Elevar la desvergüenza como signo de una forma de entender la acción política desde la más sórdida pretensión. Configurar la estratagema de no rendir cuentas, salvo para mentir y certificar el verdadero e íntegro principio del enriquecimiento personal.

                                   Callada estás más guapa. Le diría el regio cazador de elefantes. Como esas muñecas que sólo hablan pulsando o apretando el mecanismo y lanzan mensajes que se repiten una y otra vez. Tras el atril, con la mirada pérdida, la boca empequeñecida y lívidos labios, parece coger carrerilla, pero apenas empezada, duda, tropieza y, definitivamente, cae en el sin sentido, en el
desquiciamiento, en el disparate. La escena se asemeja a la secuencia inolvidable de la película de los hermanos Marx, Una noche en la Opera, "La parte contratante de la primera parte, será considerada como la parte contratante de la primera parte (...)". Titubeo mendaz que se prolonga demasiado tiempo. La muñeca no da más de sí. Son demasiadas mentiras. La voz es gangosa. El rudimentario mecanismo de repetición  no es eterno.

                                   No pronuncia su nombre. Realiza verdaderas fintas para zafarse del enunciamiento, de la insoslayable constancia y veracidad que fue uno de los suyos hasta hace escasos días. Tanto es así que les reclama judicialmente su despido improcedente. No lo nombra. No lo refiere. No lo desmiente. Lo deja estar. Como un objeto que se guarda en el cajón, que queda en desuso. Sin embargo sigue estando ahí, a la espera que vuelva abrirse, como la caja de Pandora. Ésta sólo pudo evitar que en su interior quedará la esperanza. En este otro cajón resta el miserable descrédito político. 
                                  
*Pedro Luis Ibáñez Lérida, poeta, articulista, coeditor de Ediciones En Huida. Contacto: pedrolerida@gmail.com

Artículo patrocinado por LetrasTRL Nº. 55-febrero-2013


 

jueves, 21 de febrero de 2013

En manos de ladrones*



Por Esther Vivas
No hay duda. Estamos en manos de ladrones. El caso Bárcenas, Pallerols, Crespo, Nóos, Mercurio, sumados al caso Gürtel, Millet, Campeón, Pretoria y un largo etcétera, demuestran que aquellos que nos han venido dando lecciones de austeridad, no sólo benefician a banqueros y empresarios sino que, cuando no les enfocan las cámaras, corren a llenarse los bolsillos para vivir en la opulencia y el derroche. Y, encima, a costa nuestra.

Alcaldes, exministros, dirigentes autonómicos, senadores, concejales, diputados... y hasta un total de más de 300 políticos están siendo investigados por casos de corrupción. En todos los niveles de la administración pública cuecen habas. Y no sólo. La corrupción asoma, también, en el Consejo General del Poder Judicial, entre los gobernadores del Banco de España o en la mismísima familia real. Aquí, no se salva nadie. Y sólo conocemos la punta del iceberg.

El País Valencià y las Baleares tienen el triste honor de encabezar el ranking de la corrupción y el amiguismo, aunque territorios como Catalunya, Galicia, Madrid, Andalucía... les siguen de cerca. En el País Valencià, nuevo diputados del Partido Popular están formalmente imputados, así como antiguos altos cargos del gobierno de Francisco Camps, a quién, incluso, el periódico The New York Times llegó a comparar con Silvio Berlusconi. En Baleares, son ya casi un centenar los imputados, entre cargos y exaltos cargos, la mayoría de la última legislatura del popular Jaume Matas, quien, por cierto, acumula un total de unas doce causas por financiación irregular, entre otras.

En Catalunya, la corrupción salpica de lleno tanto a Convergència como a Unió. Convergència, con su sede embargada  para cubrir la fianza de 3,2 millones de euros por el desvío de fondos del Palau de la Música y con la trama de las ITV acechando a su secretario general, Oriol Pujol. Más el caso del Institut Català de la Salut, que obligó a la dimisión de su presidente Josep Prat, o ahora el caso de Xavier Crespo, diputado de CDC en el Parlament, vinculado, presuntamente, a una trama de blanqueo de capitales procedentes de la mafia rusa. El "muy honorable" Jordi Pujol parece que no se ha enterado y promueve desde su Centre d'Estudis un "código ético para profesionales de la política", basado en la honradez y la transparencia. En fin, otra broma de mal gusto.

Por no hablar de Unió, condenada por financiamiento irregular al beneficiarse con  fondos públicos destinados, para más inri, a la formación de parados. El conocido como caso Pallerols. Y que culminó, ojo al dato, con un acuerdo entre fiscalía, acusación y defensa para evitar el juicio, y la no declaración, entre otros, del presidente de la formación Durán y Lleida, y una rebaja de las penas de prisión a menos dos años (¡inicialmente la Audiencia de Barcelona pedía once!) evitando, así, la cárcel. ¿Justicia?

No hay que olvidar tampoco la trama de los ERE (Expedientes de Regulación de Empleo) falsos de la Junta de Andalucía, presidida por el PSOE, con cerca de 70 imputados, entre ellos, exconsejeros, exdirectores generales y exviceconsejeros. Muchos, parece ser, fueron los beneficiarios, a lo largo de al menos diez años, del dinero de los ERE andaluces. Un escándalo que sigue la estela de una largo historial de corrupción en las filas socialistas desde la época de Juan Guerra y Luís Roldán.

Aunque la mayor parte de los casos de corrupción se dan a nivel local. Hoy unos 80 alcaldes y exalcaldes más varias decenas de concejales están siendo investigados por causas relacionadas con la adjudicación de obras y urbanismo. Muchos de ellos están imputados por delitos de malversación de fondos, prevaricación, tráfico de influencias y/o fraude. El caso Pretoria  en Santa Coloma de Gramenet y el, más reciente, caso Mercurio en Sabadell son todo un ejemplo.

Los partidos políticos mayoritarios, principalmente, han hecho y deshecho a su antojo con los fondos públicos, han utilizado instrumentos de financiación ilegal y han gestionado los asuntos colectivos como si se tratara de su patio privado. No es sorprendente, pues, que en el último Barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), en diciembre del 2012, los políticos y los partidos fueran considerados el tercer problema más importante que existe en el Estado español, seguido de la corrupción y el fraude. De hecho, en el informe Percepción de la Corrupción 2012, elaborado por Transparencia Internacional, el Estado español ocupaba el puesto número 30 de la clasificación, empatando, casualmente, o no tanto, con Botsuana.

Y, ¿qué suerte corren aquellos que se atreven a denunciar dicha corrupción? Hoy el caso más emblemático es el de CafèambLlet, una revista local que, con muy pocos medios, denunció, a principios del 2102, con un vídeo casero, que en pocos días llegó a las más de cien mil visitas en Yotube, como el dinero de la sanidad pública catalana estaba siendo robado por empresarios y políticos de CiU y del PSC. Meses después, CafèambLlet era denunciado por Josep Maria Vía, citado en dicho vídeo, por atentar contra su honorabilidad y, en un juicio inusitadamente rápido y donde ni siquiera pudieron hablar, fueron declarados culpables y condenados a pagar una multa de diez mil euros. Pero, tomen nota, otro de los principales escándalos que destapó CafèambLlet fue el Informe Crespo, en relación a Xavier Crespo, quien en su momento amenazó de querellarse contra la revista y a quien en estos momentos la Fiscalía Anticorrupción pide que sea investigado por prevaricación y cohecho. ¿Alguién indemnizará a CafèambLlet por las amenazas recibidas por este personaje?

La corrupción hoy no es percibida igual que ayer. Ahora se la considera como parte intrínseca de la crisis. La impunidad de la que gozaban los políticos con la corrupción parece se acaba. En un momento donde se tambalean los pilares del sistema construido en la Transición, y donde la pérdida de legitimidad de las instituciones y representantes políticos avanza a marchas forzadas por su servilismo al poder financiero, es probable que el impacto de la corrupción en la opinión pública y en el comportamiento electoral sea más severo. Y es que en la medida en que aumenta el paro, la pobreza y la precariedad, el enriquecimiento ilícito de unas elites a costa de la mayoría social se convierte en otra vuelca de tuerca insoportable. La crisis no se aprecia ya como resultado del "despilfarro" de los de abajo sino como "robo" y "estafa" de los de arriba.

Ha llegado, pues, el momento de movilizarse, decir basta y tomar medidas: exigir mecanismos de control de los cargos públicos, revocabilidad de mandatos, desprofesionalización de la práctica política, no acumulación de cargos, límite en los sueldos, transparencia en las cuentas. Ayer miles de personas se concentraron frente a las sedes del Partido Popular en Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza y A Coruña. ¿Un primer paso para un nuevo repunte de la voz de la calle? El caso Bárcenas es la gota que colma el vaso. Ya va siendo hora que nos devuelvan todo lo que nos han robado.


*Artículo publicado en Público, 01/02/2013.

jueves, 24 de enero de 2013

Bárcenas, Sanchís y la agricultura del siglo XXI



Por Vicent Boix*


Con los recientes escándalos que apuntan al ex tesorero del PP, Luís Bárcenas, se ha podido saber que este es socio de una empresa agrícola situada en Argentina llamada La Moraleja SA. Ángel Sanchís, ex diputado, también ex tesorero del mismo partido y amigo de Bárcenas, es el presidente de esta compañía, que posee 30.000 hectáreas en las que se siembran limones, trigo, maíz, hortalizas, etc.

Este artículo no pretende analizar ni ofrecer datos nuevos sobre la variante más escandalosa de todo este asunto: los créditos otorgados por el gobierno de Aznar a una empresa de coleguitas de partido situada a miles de km. de la península. Más bien se pretende confrontar los dos modelos agrícolas predominantes, que además resultan ser incompatibles el uno con el otro.

Modelo agrícola local y social: en vías de extinción.

Es el que practican millones de agricultores en el mundo. El que repartía la riqueza y mantenía vivo el tejido rural. El compuesto por pequeños y medianos minifundios que generan trabajo y alimentos para el consumo local, nacional y también internacional. Es el modelo que sucumbe ante las políticas neoliberales apadrinadas en los últimos lustros por el PP y el PSOE, que en el estado español han y están expulsando a cientos de miles de agricultores. Es el que podría y debería potenciarse en tiempos de crisis como una posible salida laboral.

En el estado español, este modelo está en decadencia ante la manifiesta falta de rentabilidad originada por los bajos precios de compra que imponen los intermediarios, la distribución y los supermercados. Todas las organizaciones agrícolas y ganaderas sin excepción, han coincidido en señalar este hecho como el principal causante de la sangría en el campo español. Ante ello llevan años solicitando la intervención del estado para que se establezcan precios mínimos de compra. El problema es que en esta democracia no manda la gente, sino el Dios mercado.

Modelo “agrodarwinista”, global y corporativo: en clara expansión.

Con él ya no es importante generar trabajo y comida, sino obtener beneficios y ser competitivo aunque se genere hambre y abandono de tierras en millones de personas. Con este modelo, unos eslabones de la cadena agroalimentaria están dominados por unas pocas transnacionales que venden semillas o agroquímicos. Otro está infestado de especuladores e inversores, cuyas acciones financieras han originado el incremento de los precios de los alimentos en los mercados de futuros. Y uno más está controlado por intermediarios y distribuidores que comercializan y venden la producción agraria.

El único eslabón que permanecía exento de los depredadores era precisamente la tierra. Pero desde hace unos años se ha constatado un fenómeno denominado acaparamiento de tierras, en el que inversores, transnacionales y empresas privadas y públicas están adquiriendo millones de hectáreas especialmente en África aunque también en América Latina (Argentina, Brasil, etc.). Además también se apropian de otros recursos como el agua, para que sus explotaciones industriales estén bien irrigadas aunque luego los campesinos no puedan regar las suyas.

No deja de ser paradójico que mientras millones de agricultores europeos abandonan la tierra, algunos inversores deslocalizan la producción agraria hacia países empobrecidos cuyos campesinos y habitantes son expulsados de sus tierras para que ellos puedan emprender sus proyectos agrícolas. Lógicamente no pretenden combatir un hambre que ayudan a generar, sino que siembran alimentos y sobre todo agrocombustibles que luego se exportarán a Europa, China, USA o los países árabes.

Los más atrevidos argumentarán sobre este modelo, que la vida es así y que solo los más aptos están condenados a sobrevivir y triunfar, como dijo en su día el graduado en teología Charles Darwin. Y de los menos aptos, ya se encargarán la FAO, las ONG’s caritativas y los religiosos que rezarán para que los pobres ganen en el cielo las parcelas que les son usurpadas en la tierra.

Acuerdos comerciales y corredores.

El PP y el PSOE han defendido y apoyado el Acuerdo Bilateral entre la UE y Marruecos para liberalizar el comercio de productos agrícolas y pesqueros. A grandes rasgos y sin entrar en detalles, el acuerdo consiste fundamentalmente en la liberalización del comercio mediante el desmantelamiento arancelario, para que los productos agroalimentarios puedan fluir con más facilidad entre las dos regiones.

La embajada española en Marruecos ha alentado la inversión agrícola española en el país africano. Mientras, todas las organizaciones agrarias españolas que representan a cientos de miles de agricultores, se han posicionado en contra de este acuerdo porque permitirá la entrada de unos productos más baratos cultivados en una región con unas políticas fiscales, laborales y ambientales más laxas, y por tanto, con un precio de coste más bajo que los sembrados en el estado español. Que nadie piense que los pequeños agricultores marroquíes se beneficiarán, pues en algunos casos también han sido expulsados de sus tierras y en cualquier caso este pastel agroexportador está horneado para inversores extranjeros y terratenientes locales.

Con las tierras acaparadas y las barreras comerciales derribadas, solo queda por resolver el apartado logístico, y para ello, las autoridades analizan dos posibles corredores (el “central” y el “mediterráneo”). Existe un debate para ver cuál de los dos es el más conveniente, pero en ambos casos el punto de partida es el puerto de Algeciras, situado a escasos kilómetros de África. A pesar de las benevolencias que se han dicho sobre estos corredores, no hay duda de que esta infraestructura que pagaremos entre todos permitirá el transporte y el comercio de productos agrícolas africanos, que dejará sin trabajo y futuro a los campesinos de aquí y a los de allá.

Cuestiones morales.

No se conoce una plaga más dañina para el campo español que la política agraria emprendida por el PP y el PSOE. Ambas formaciones han tomado decisiones estructurales que lo han masacrado y destrozado, mientras han ignorado y desoído la voz del agricultor -y votante- representada por las organizaciones agrarias.

Claro, ahora este agricultor que se quema la piel bajo el sol, que tiene las manos cubiertas de callos, que paga impuestos en su nación, que genera puestos de trabajo en su ciudad y que desde hace años el llegar a final de mes le supone un auténtico malabarismo, observa cómo se lucran de la deslocalización de la producción agraria los altos ex cargos públicos Luís Bárcenas y Ángel Sanchís, fomentando a la vez en América Latina un modelo agroexportador que ha causado estragos.

Si le parece extraño que la clase política no controle los precios de compra que le arruinan, si le acongoja la futura invasión de cultivos africanos en manos de inversores, ahora ¿qué esperanza le queda tras ver que algunas ex figuras políticas se benefician de un modelo que a él lo exprime y lo deja sin futuro? Pero ¿a quién narices le quedan ganas de ser emprendedor con semejante marabunta hispánica?


*-Investigador asociado de la Cátedra “Tierra Ciudadana - Fondation Charles Léopold Mayer”, de la Universitat Politècnica de València. Autor de los libros El parque de las hamacas y Piratas y pateras. Artículo de la serie “Crisis agroalimentaria”-


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El Diario de Alvaeno

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