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miércoles, 6 de marzo de 2013

CARTA ABIERTA AL MINISTRO DE ECONOMÍA DEL PRÓXIMO GOBIERNO NACIONAL

POR ARIEL POLONI DABALÁ

Por las dudas. La economía neoliberal no perdona.
El día miércoles 23 de enero de este año 2013 me enteré por la prensa que el Señor Ministro de Economía del Japón ha acusado, públicamente, a los ancianos de su país de ser los causantes de los mayores gastos del Estado en salud y luego sugirió algo así como que los ancianos deberían morirse rápido para causar menos gastos.
No recuerdo exactamente, creo que La Nación publicó la noticia con este titular “Un ministro japonés, a los ancianos: "Deben darse prisa y morir para aliviar los gastos del Estado."
No me sorprendió. Estoy convencido de que esta etapa neoliberal del sistema capitalista deshumaniza tanto, degrada tanto a la gente, rebaja tanto su calidad humana que bien puede un ministro de Economía, asediado por problemas que no tienen solución dentro del sistema capitalista, hacer declaraciones que empardan el grado de desprecio por la vida y la dignidad que exhibieron civiles y militares uruguayos de la dictadura cívico-militar.
Convengamos en que Japón es un país muy distinto de Uruguay, por su historia, su cultura, su idioma. No obstante, los gobiernos de los dos países llevan adelante las mismas políticas socio-económicas dentro del mismo sistema capitalista de vida; vamos por el mismo camino.
De pronto todavía no – ¿no? o ¿sí? o ¿no? – hemos llegado a ser tan “desarrollados” como Japón y tener un ministro de Economía tan sincero como Taro Aso, ¡pero vamos derechito…!
También hay que tener en cuenta, es cierto, lo acabo de escuchar en la BBC, que Japón ha publicado su déficit comercial record de 2012, mientras las exportaciones para Europa y China siguen desplomándose. ¡Ah… la crisis de 2008 en 2013!
La crisis se trae lo suyo. Soros, en Davos, ya propone terminar con la guerra a las mafias de las drogas, porque ya se perdió. ¿Cómo será: integrándolas al comercio legal? Acaso sea beneficioso para las economías de los Estados. Los ministros de Economía no se caracterizan por su humanismo en ningún país del sistema capitalista. A ellos parece preocuparles solamente los gastos del Estado. ¿Qué dirán del comercio de las drogas? Y los uruguayos vamos envejeciendo; ¡qué gasto para el Estado! ¿Qué dirá el ministro de Economía y Finanzas del próximo gobierno?
Y no crean que Taro Aso es una excepción. En el Informe de Riesgos Globales 2013 que se presentó en DAVOS, leemos esto: “¿Estamos estableciendo una sociedad futura luchando para encontrarnos con una masa de ancianos artríticos, dementes y, sobre todo, caros quienes necesitan cuidados de mucho tiempo y soluciones paliativas?” Y… si, ¡sobre todo, caros!
Mejor paro por acá. Si no, después mi amigo Raúl me escribe y me reta porque dice que me estoy poniendo muy ácido. Pero lo dejo sentado: ¡ácido estuvo el ministro Taro Aso!

lunes, 26 de marzo de 2012

ALGO MÁS QUE PALABRAS

Víctor Corcoba Herrero*

HAY QUE DERROTAR EL PODER DE LAS MAFIAS
 

            En este mundo nuestro aumenta cada día más el crimen organizado y la desorganización del Estado de Derecho. Han de hacerse valer mucho más las normas de derecho internacional para derrotar a la multitud de mafiosos que caminan por la vida, aprisionando y explotando a gentes humildes, en su mayoría. La crecida de clanes mafiosos son un verdadero tormento para buena parte de la humanidad. Tiene que nacer una cultura antimafia, capaz de salvaguardar a los miles de inocentes que son víctimas de esos lobos vestidos de persona, con sus códigos de sangre y sus abecedarios de tormentos. Para colmo de males, también han nacido los mafiosos de la economía, que dominan al mundo a su antojo, o lo que es lo mismo, a su negocio y el de los suyos. Ciertamente, este tipo de bandas, explotan la inestabilidad generada por los conflictos y la pobreza. Por consiguiente, el desarrollo es la mejor prevención. Por desgracia, la prosperidad va en retroceso y el buen gobierno democrático se corrompe por la falta de controles. Está visto que todos los males de la injusticia pueden curarse con más justicia. El panorama puede ser desolador, pero las energías demócratas del ser humano, son capaces de ordenar el mayor desorden. A mi manera de ver, pienso que hace falta una justicia abundante y justa, que llegue en el momento justo, que ahora no está llegando. Suele llegar, sí llega, mal y tarde.
            Hoy las mafias en el mundo son una fábrica de dinero que cosechan los más altos dividendos. Y, como ya se sabe, poderoso caballero es don dinero. Por consiguiente, hay que actuar globalmente contra todo tipo de pandillas mafiosas. Vivimos momentos muy difíciles, sobre todo, por la degradación del ser humano. Hay que hacer justicia ejemplarizante y ejemplarizadora, si en verdad queremos cambiar modos y maneras de vivir y convivir. Por tanto, la primera prioridad, es que cualquier tipo de mafia debe ser combatida por las leyes. La mafia quiere que nos quedemos a su servicio, como borregos, y que nos dediquemos a obedecer sus órdenes. El ser humano como tal no cuenta para nada. Adoran las pistolas para sembrar el terror y los ataques indiscriminados se producen a diario en cualquier parte del mundo. Las mafias deniegan todo acceso humanitario, porque su código es comercializar con las personas, traficar con ellas como verdaderos objetos del deseo. Olvidan estos mafiosos, que, como personas, tenemos el derecho a vivir una vida libre de mafias, y no hay que tener miedo a luchar contra el mal.
            Es cierto que nos puede el desorden en el mundo. Esta es la mayor de las crisis, la de dejarnos mover en la ilegalidad de la mafia permanente. Evidentemente, el futuro es oscuro porque las mafias así quieren que sea, que cohabite la delincuencia vinculada a la prostitución y al consumo de drogas, por ejemplo. El miedo nos puede, y así es complicado cambiar este caos. Sin duda, las mafias más peligrosas son aquellas que injertan el veneno del pánico en el cuerpo de la ciudadanía. Es tremendo que una sociedad caiga en el desaliento y se deje absorber por una cultura mafiosa, profundamente inhumana, enemiga de la dignidad de la persona y de la democracia. Pienso que ha llegado el momento de desmantelar todo tipo de mafias, y creo que, para ello, es necesario que la comunidad internacional actúe de manera más eficaz que las organizaciones mafiosas que nos amenazan y causan pavor en el mundo. No podemos aceptar que se esté imponiendo una especie de cultura mafiosa, que todo lo robotiza, manipula y maneja. No somos robots de nadie, somos seres humanos con capacidad de pensar y de ser libres.


*Víctor Corcoba Herrero/ Escritor

corcoba@telefonica.net
21 de marzo de 2012

miércoles, 21 de marzo de 2012

La lentitud del magma

Por Pedro Luis Ibáñez Lérida*


"La muerte de cualquier hombre me disminuye porque
estoy ligado a la humanidad; por consiguiente nunca
hagas preguntar por quien doblan las campanas:
doblan por ti".
John Donne


La arcilla y el ladrillo

                        Convengamos en que el periodo electoral suele adocenarse de verdaderas demostraciones de falta de rigor y fundamento en los planteamientos e ideario de los programas políticos Y, en algún caso, más de lo que cabría esperarse, en el trato y consideración personal, de cierto grado de arribismo en el que se concentra la denostación, el ninguneo y un arraigado sentir de oprobio. La degeneración política se hace patente en la sustracción de la nobleza como rasgo de aquélla. Cuando el carácter honroso y estimable declina y favorece la amoralidad en la conducta y el propósito. Entonces el estigma se inflama y la marca indeleble se reconoce en la apatía y el conformismo que despierta entre quienes serían los naturales receptores del empuje político. Los ciudadanos asisten a un espectáculo bochornoso en el que como en la película "El castañazo", dirigida en 1977 por George Roy Hill e interpretada en su personaje principal por Paul Newman, el fiasco competitivo de un equipo se reconduce aplicando la violencia como señuelo para captar la atención del público y el triunfo en los partidos. Como señala el silogimo maquiavélico, "El fin justifica los medios". Esta manera de replantear la tensión política, en cuanto a la adopción de formas y maneras incontrolables, al ser vertidas como opinión pública y publicada, revierte en un hediondo reguero de promiscuidad. En ello la gestión gubernamental del partido Popular -PP- está siendo especialmente acusada. Las manifestaciones de los ministros en temas de sanidad, educación, justicia y economía no dejan lugar a dudas sobre lo que abundaba el novelista, dramaturgo y poeta austriaco Thomas Bernhard, cuando afirmaba que "los gobiernos se agotan en una baja propaganda verbal". La ironía y el humor negro de sus obras se adecua a la sensación que hoy nos hace tiritar entre tanta ofuscación social y política en el continente europeo. Notas que asienten en la depreciación de la verdad y en su relación directa con la mancebía informativa en que se están convirtiendo los medios de comunicación.                       

                        En las elecciones andaluzas estamos asistiendo a lo hasta ahora nunca visto. La derecha se encuentra reforzada desde la misma izquierda. No necesita, ni tan siquiera, asistir a debates con otras formaciones políticas con representación parlamentaria para dejar constancia de su aspiración no contenida. El espectro de la izquierda formada, exclusivamente, por el Partido Socialista Obrero Español -PSOE- e Izquierda Unida -IU- perviven en su antagónico ejercicio de contradecir el espíritu de solidaridad que deberían incrementar entre ellos. Sin lugar a dudas es el PSOE quien debería haber dado el primer paso para convenir un principio de acción común. Porque  sin duda alguna lo que sería realmente esperanzador es el compromiso de políticas transformadoras con el beneplácito de ambas formaciones. Dilucidar el futuro más inmediato desde una incidencia social incontestable es la respuesta valedora de un compromiso afianzado en la práctica real de asumir una nueva posición. Ya es tarde para ello, pues si bien un acuerdo postelectoral reordenaría la animosidad de la izquierda, las tensiones que podrían vivirse en el seno de un posible gobierno compartido -experiencias anteriores así lo han demostrado- o la permanente corrección del tino gubernamental por el socio de gobierno sin asumir por éste responsabilidades de ese calibre, no parece una disyuntiva aceptable. Salvo que la secuencia de los hechos condicione de tal manera que la coalición sea la salida real y obligados por sus discursos en cuanto aque Andalucía se convierta en un freno a la derecha, doblegue los intereses partidistas y suponga la reescritura de las encuestas que vaticinan la debacle del PSOE.

                        En los espejos deformados de la realidad andaluza, donde los esperpentos se hacen dueños de la situación. Emerge, como por encanto dulcificador, el candidato del PP a la Presidencia de la Junta de Andalucía, Javier Arenas. Si bien la galanura de la que hace demostración en sus mitines y declaraciones realza la chispa de lo recurrente, no es menos accesorio analizar el calado real de las mismas. Señala que defenderá sin ningún complejo la construcción como pieza clave de la recuperación económica, rehusará de la economía sostenible y alentará una política urbanística, desentendiéndose de los matices conservacionistas que limitan la profusión de enclaves de acero y cementos en medios naturales. Parece que una nueva ola de ladrillo nos espera, si de sus manos la arcilla vuelve a refundirse para seguir manteniendo un modelo de sociedad cuya solidez es simplemente barro sobre el que nos deslizamos hacia un nuevo precipicio de recesión                       

*Pedro Luis Ibáñez Lérida, poeta, articulista, coeditor de Ediciones En Huida. Contacto: pedrolerida@gmail.com

viernes, 16 de marzo de 2012

DEL PODER

Después de su estreno hace ya casi un año, y de su paso por salas comerciales y festivales, han decidido subir su documental DEL PODER a internet para que podáis usarlo a vuestra voluntad.

Creemos que se trata de una buena excusa para reflexionar sobre el Poder, la democracia, los derechos humanos, las formas de lucha social y los límites de la violencia policial. Una reflexión necesaria en estos tiempos convulsos.

El Diario de Alvaeno

El Diario de Alvaeno